
Karina Milei, Secretaría General de Presidencia, también será ministra.
Los ascensos en la estructura del Estado serán confirmados a principios de octubre.
Manuel Adorni, primero vocero presidencial, luego secretario de estado, y siempre portavoz de la administración nacional; es el titular de la Subsecretaría de Vocería y Comunicación de Gobierno, dependencia que se encuentra bajo el ala de Karina Milei. Sin embargo, fuentes oficiales confirmaron a Ámbito que pasará a formar parte del selecto grupo de funcionarios que dependen directa y exclusivamente de la Presidencia de la Nación, son considerados como ministros, pese a no integrar –hasta ahora- el organigrama de la jefatura de Gabinete.
De esta manera, Adorni estará en igualdad de condiciones con la propia Karina Milei, el secretario de Legal y Técnica, Javier Herrera Bravo; el secretario de Prensa, Eduardo Serenellini, y el titular de la SIDE, Sergio Neiffert.
Así, con el nuevo cambio en la estructura estatal, el Poder Ejecutivo contará con dos funcionarios vinculados a la comunicación oficial con rango ministerial: el propio Adorni, como portavoz, y Serenellini, actual titular de la Secretaría de Prensa.
Manuel Adorni cuenta con cerca de 100 personas, distribuidos en siete direcciones nacionales, 14 direcciones simples y 16 coordinaciones.
El ascenso del vocero en la estructura del Estado será confirmado a principios de octubre y vendrá acompañado de un incremento de sus retribuciones salariales. Actualmente, la subsecretaría de la que es titular insume más de $300 millones mensuales.
En el último tiempo, Adorni, además de protagonizar las conferencias de prensa matutinas, también pasó a integrar la «mesa chica» del Gobierno, inaugurada a fines de agosto, compuesta por el «Triángulo de hierro» que integran los hermanos Milei y el asesor Santiago Caputo, a quienes se les suma el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y el titular de Diputados, Martín Menem.
La novedad tiene lugar a pocos días después de que el propio jefe de Estado presentase ante el Congreso el Presupuesto 2025 con el que buscará consolidar el ajuste del gasto público, con menores erogaciones de fondos mediante recortes a partidas sensibles, como educación y ciencia, entre otras.