
El titular del Departamento de Irrigación, Sergio Marinelli, aseguró que se espera un año «bueno». Esto significa que el pronóstico es similar al promedio de los últimos 20 años, lo que, de todas maneras, está por debajo de la cantidad de agua que dejaron las nevadas del 2023.
Marinelli aseguró que incluso los ríos Tunuyán y Grande vienen con un caudal por encima del promedio de los últimos 20 años: «Están con un pronóstico de escurrimiento superior al 100%, más del 105% lo que significa que será un año húmedo«.
El resto de los ríos, Mendoza, Diamante y Atuel estarán dentro del promedio normal: «Por ejemplo -dijo Marinelli-, en el río Mendoza, que es donde está la mayor presión porque está el área metropolitana y la mayor cantidad de población, después de que le sacamos al caudal los 250 hectómetros cúbicos fijos para agua potable, nos quedan 980 hectómetros, para uso agrícola y uso industrial«.
«Si bien se pronostica un año bueno para todos los usos que le damos al agua, especialmente para el agro -que es el gran consumidor en volumen-, la temporada no será como la última, en la que sí tuvimos muchísima disponibilidad«, advirtió Marinelli.
Eso, comparado con dos años atrás cuando hubo 800 hectómetros cúbicos para todo concepto, es decir que al agro le quedaron solo 550 hectómetros cúbicos, es muy bueno.
Pero si lo comparamos con el verano pasado, que fue histórico y superó los 1.000 hectómetros cúbicos, será más bajo.
El doctor en Ciencias de la Atmósfera Maximiliano Viale explicó durante la presentación del pronóstico de caudales de los ríos de Mendoza para 2024 y 2025, que «este año tuvimos tormentas fuertes de nieve«.
Es decir que, si bien el cambio climático ya llegó, el fenómeno El Niño es el que ha permitido aprovechar el recurso hídrico en algunos años, como el pasado o este.
Las tormentas de nieve que resaltó Viale son una de fines de mayo, tres de junio y otra de agosto. «Pronosticamos un año bueno, por encima de la media pero con valores un poco más bajos que en 2023, que fue histórico«, afirmó.